jue, 08 nov 2007 - Montag
La verdad es que este libro ya tiene 4 años, pero el panorama actual de la prensa (visitas a clubes de intercambio de nobles españoles, chantajes sexuales en la monarquía británica, etcétera) me ha recordado el ensayo de Javier
Rioyo (también periodista, productor, actor y director de cine) titulado
La vida golfa: historia de las casas de lenocinio, holganza y malvivir (Aguilar, 2003; Punto de Lectura, 2004).
Esta obra trata de ofrecer un panorama del puterío español, especialmente el madrileño, a lo largo de toda la historia de España, desde las casas en cuyo interior se podía comprar placer y que se marcaban con una rama (de ahí el término "ramera") hasta las turbulentas noches de los marineros americanos que salían de sus bases en los años 50 y 60, pasando por los usos licenciosos de los llamados "siglos de Oro".
Algunos de los datos y testimonios que ofrece el autor son relativamente bien conocidos, como las correrías nocturnas de muchos de los escritores del Barroco hispano, mientras que otras cuestiones han supuesto, al menos en mi caso, verdaderos descubrimientos.
Por ejemplo, Rioyo documenta y explica una gran cantidad de nombres que se le han dado a las "mujeres públicas" y a sus residencias a lo largo del tiempo, bastantes de los cuales son realmente curiosos.
Por otro lado, presenta bastantes anécdotas y confesiones sorprendentes, extraídas de documentación de diversas épocas, como, por ejemplo, rumores tan merecedores de aparecer en
La noria como las equívocas relaciones personales en la Corte de Juan II, la potencia de Felipe II, las aficiones pornográficas de Alfonso XIII y muchos otros chascarrillos de la realeza española.
Vamos, que todos tenemos nuestros pecadillos; pero, de todos modos, sean ustedes buenos este fin de semana. O no...