A todos aquellos que alguna vez os hayáis enganchado a una telenovela (Oliver y Benji también serviría), he de comunicaros un terrible descubrimiento: ese recurso terriblemente adictivo de terminar cada episodio con un "continuará" no lo inventó ni el japonés de Campeones ni el Boris Izaguirre de turno que escribiera Cristal.
El procedimiento ya estaba inventado por lo menos desde el siglo XIX. Lo digo porque ha caído entre mis manos Historia de un hombre contada por su esqueleto (Ediciones Témpora, 2002) de Manuel Fernández y González.