Una oportunidad increíble. Recuerdo haber entrado timidamente en el Ateneo con mi profesor de griego que nos contaba que aquello era una ocasión excepcional... y, ciertamente, debía de serlo. Durante muchos años he pasado por la puerta y me he sentido atraída por el ambiente cultural con olor a rancio, de ese que siempre he querido conocer, no del de las gafas de pasta, no, ese del respetable mundo de la cultura. El día 30 de Enero, el Ateneo abre sus puertas a todo aquel que quiera dejarse invadir por la sabiduría ajena.