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Libros

lun, 10 nov 2008 - G. Samsa


After Dark nos muestra lo que ocurre en un barrio de Tokio durante las oscuras horas que transcurren desde la medianoche hasta el amanecer. Esa franja de espacio-tiempo en que algunas personas emergen a la superficie desde las profundidades de la ciudad y otras desaparecen, en silencio y sin dejar rastro, sin saber si podrán volver. Personas que no se conocen de nada acaban necesitándose mutuamente para poder llegar a salvo al nuevo día. After Dark es la historia de dos hermanas: Mari, que pasa la noche leyendo en un restaurante para no volver a casa, y Eri, que se ha abandonado a un sueño largo y profundo. Poco a poco, su relación con los otros personajes, igualmente solitarios y huidizos, nos va mostrando la historia que las ha llevado a esa situación, el secreto que no quieren contarnos. 


Haruki Murakami es el escritor japonés más conocido fuera de su país, sus novelas son accesibles y están llenas de referencias a la cultura popular y sus iconos, sobretodo los de los jóvenes, que invariablemente protagonizan sus historias. Aún así, en sus historias siempre hay un momento en que las cosas dejan de ser "normales", pequeños flecos de surrealismo, de fantasía onírica, de los que tira el autor para llevarnos lejos, a lugares desconocidos, nunca imaginados. Murakami nos muestra que nada es sólo lo que parece y que podría haber una historia fascinante detrás de cada pequeño detalle. Cuanto más simples parecen las situaciones, más enrevesados y complejos los pensamientos y las motivaciones de los personajes que se enfrentan a ellas. En un principio todo parece anodino, vulgar y corriente, hasta que de repente algo da un giro y la realidad se tiñe de sombras, de dudas, de interrogantes. Esa es la gracia de sus libros, domina el arte de andar por la cuerda floja, sus historias y sus personajes enganchan porque viven en el territorio fronterizo entre lo real y lo fantástico, entre lo posible y lo imposible. 
 
La última novela de Murakami contiene todos los elementos habituales del universo del autor: protagonistas muy jóvenes (post-adolescentes) que viven todo con desapego, inmersos en una mezcla de apatía y despreocupación; ambientes nocturnos, solitarios, furtivos. Además, los omnipresentes homenajes al mundo del jazz (acaso son todos los japoneses, sobretodo los que tienen bares o restaurantes, amantes del jazz? es eso creíble?), al cine de autor ("Alphaville" de Godard da nombre al love-hotel donde transcurre parte de la historia) y a los gatos (que son su animal favorito).
 
Aún teniendo prácticamente los mismos ingredientes que sus otras novelas, After Dark, es a simple vista muy distinta a sus obras anteriores: mucho más breve y con una estructura narrativa distinta. En este libro Murakami mezcla el tradicional narrador en tercera persona y los diálogos con fragmentos en que un "nosotros" -que engloba al propio autor y a los lectores- nos cuenta lo que ocurre en la habitación de Eri y en su televisor. Esta especie de voz en off voyeurista (parece ser que estamos allí en la habitación, observando sin ser vistos y sin poder interferir en la acción), resulta cuanto menos rara, chocante, sobretodo porque la conexión de lo que nos cuenta con el resto de las historias tarda en aparecer y cuando lo hace resulta insuficiente. En demasiadas ocasiones he echado de menos la concreción, el cuidado por el detalle y, sobretodo, el ritmo. Reconozco que la idea no es mala y que es un cambio, quizás conveniente, para un autor al que a veces se critica porque sus libros se parecen todos mucho. En cuanto al resultado, a mí no me convence. Al libro le falta (casi) todo lo que hace de Murakami un gran escritor, le falta trama, le falta continuidad narrativa, le falta armonía, le falta toda esa tela de araña que él teje por debajo de las palabras y que impide que abandonemos sus libros, porque nos sostiene y se nos pega a la mente, de manera que seguimos pensando en la historia, aunque no estemos leyendo.

A mí me da la impresión que After Dark se ha quedado a medio camino entre seguir escribiendo como siempre e intentar hacer algo distinto, sin conseguir, en mi humilde opinión, ni una cosa ni la otra y eso repercute en el lector, que pierde el interés por momentos, aburrido de intentar unir todos esos acordes sueltos para conseguir oir una canción. Para cambiar es necesario, por un lado, abandonar alguna de las cosas que más te caracterizan, por otro, apostar fuerte por algo distinto, arriesgarse. Si fuera su primera novela, diría que es un principio, mejorable pero interesante; pero después de todo lo que la precede, sólo parece una prueba de vestuario hecha sin mucha convicción. Las expectativas sobre ese mundo que hay al otro lado se quedan en un mero reflejo en el espejo de un baño público. 

Quizás habrá que esperar a leer su siguiente novela para poder juzgar qué significa ésta en el conjunto de su trayectoria. Mientras tanto, yo me quedo con Kafka en la orilla, Norwegian woods (Tokio blues), Sputnik, mi amor o Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, pues todas ellas me parecen novelas más dignas de ser recomendadas y leídas.
 
Para saber más sobre el autor (que es un escritor bastante atípico) y su obra, merece la pena visitar el espacio que la editorial Tusquets le dedica en su web: http://www.tusquets-editores.es/murakami/. Tiene un original diseño de contenidos y, entre otras cosas, una entrevista en profundidad que concedió Murakami (lo cual no es nada habitual) en 2007.
 
 After Dark

Haruki Murakami
Tusquets Editores
248 páginas
17 €

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