Este fin de semana, La Caixa ha patrocinado mi ocio madrileño. El sábado, con expresión entre ojiplática y odio-a-los-niños, recorrí casi todos los experimentos que se proponen en Cosmo Caixa con desigual resultado. El domingo, Caixa Forum fue el lugar elegido para pasar buena parte de la tarde. Una tarde, puede decirse, en el cine con Charles Chaplin.
Chaplin en Imágenes es un repaso original y muy completo sobre la vida del genial Chales Chaplin. La exposición se sustenta en proyecciones de las películas del cómico y fotografías, reveladas desde fotogramas o referentes a los rodajes, y su recorrido abarca todas las épocas diferenciadas en la carrera del británico. Los filmes, junto a los carteles, originales de la prensa de la época y otros objetos integran un conjunto de más de 300 documentos que dan forma a la muestra.
La exposición, en Caixa Forum hasta final de esta semana, hace especial hincapié en las etapas de la vida profesional de Chaplin así como en su faceta, nunca vista hasta entonces, “de artista de masas”. A lo largo de su carrera, Chaplin interpretó al clásico personaje de vagabundo, ese que todos tenemos en la cabeza, pero en diferentes esferas interpretativas. Si en sus primeras apariciones en la gran pantalla, sus parodias rezumaban ironía y cierta maldad, con el tiempo su actuación se asoció con la ternura y la comedia pura para terminar, a partir de los años treinta, con guiños al compromiso social e incluso al dramatismo.

Chaplin en Imágenes no es más que un resumen comentado de su trayectoria pero con un inmejorable resultado. Los documentos elegidos para la muestra y los extractos de las películas que se proyectan explican con claridad las ideas sobre las que se construye todo el universo Chaplin. Los comentarios, textos didácticos o fragmentos de su biografía, apoyan a la perfección las piezas expuestas y sus significados más allá de lo evidente.
El reconocimiento internacional de Chaplin, su importancia como icono en el mundo occidental, queda patente también en algunas de estas salas. Tanto en su país de origen como en EE. UU. (que más tarde le repudió) o España, por ejemplo, la popularidad de Chaplin alcanzó cotas hasta entonces nunca soñadas por un artista. Figuras con su pose se vendieron en los grandes almacenes, su silueta se utilizó en cientos de reclamos publicitarios y su imagen fue usada hasta la saciedad. Chaplin, preocupado por conocer cómo le veía el mundo, llegó a crear un gabinete de prensa para averiguarlo.
Como colofón, unos minutos extraídos de las grabaciones privadas de la familia en las que se advierte a un Chaplin sin caracterizar mientras juega con su familia totalmente despreocupado.

y a más a más.... lo estupendas que quedan las imágenes en soporte aluminio... me encantan, y mira que yo era de pvc....
Escrito por halo el mar, 14 oct 2008