Buenos días y buena suerte.
No. No soy Zapatero mirando con ojos de lechuza a cámara. Soy El Abuelo desaparecido comido por esta crisis financiera que lo devora todo con un frenesí desmedido. Huelga decir que estoy pasando las semanas muy malamente y que vivo en un chirriar de dientes constante, que tengo terribles pesadillas nocturnas (ójala fueran poluciones) y que sigo adelgazando, pese a meterme entre pecho y espalda majestuosos bocadillos untados de mahonesa.
Aún con todo me ha dado tiempo para sentarme por aquí para pasar lista y enterarme de qué puestos están mis queridos compañeros de revista y cuán versados son en temas de los que yo no tengo ni pajorerar idea. Y es que a uno, aunque lleve gafas de pasta, le basta el chascarrillo más fácil de Matrimoniadas para ser feliz.
Así, la buena de G. Samsa, que como está recién llegada está enfervorizada y va que se sale, nos va a alegrar la semana con la reseña del cómic Kabul disco y la crítica de la última de Mike Leigh, Happy. La mujer tirita, más comedida, está intentando hacerse a codazos un sitio para ver desde posición privilegiada el concierto madrileño de Lemonheads. Cuando termine de recuperarse del evento, nos descubrirá a Gustav, una señorita que debe de cantar muy bien y venir del frío noreuropeo.
Halo nos hablará de Ciudad de Ladrones y de la exposición de Mireia Sentis. Urzainqui, aunque no me lo ha dicho, ya tiene en borrador la presentación de cinco jóvenes suecas, Those dancing days, y su disco de nombre grandilocuente: In our space hero suits. Ultrasónica me ha dicho que va a quitar a Ferreiro de la portada y sustituírlo por Espido Freire, que ya vamos con retraso, como el Ave en Barcelona.
Servidor de ustedes, por su parte, se ha tomado la semana en serio. En primer lugar daré mi impresión sobre Fringe, la última serie parida por el señor J.J. Abrams -papá de Perdidos-, que lleva ya unos cuantos capítulos emitidos en los USA, y aparte, ya que me lo dijo La mujer tirita, escucharé Loco encontrao, lo último de Josele Santiago.
Del resto por ahora sólo sé que no sé nada. Apartado el rollito Sócrates, no dudo que a lo largo de la semana irán apareciendo artículos maravillosos que nos hagan saltar las lágrimas de emoción.
Mientras tanto, vámonos todos a echar un vistazo al ibex, y ya de paso, unas risas.