Mandarina Magazine

Música

sáb, 11 oct 2008 - El Abuelo

Hablar de Nena Daconte en una página de gafapastosos tiene, como poco, sus riesgos. Estamos acostumbrados a grupos emergentes e independientes -máximos exponentes de britpops, powerpops, tecnhopops y otros estilos musicales de igual condición y desinencia-, que cuando nos encontramos con un par de dos que copan espacio en radiofórmulas miramos, cuando menos, con desdén.


Y eso que corremos el riesgo de denostar grupos o canciones que sí merecen la pena. Cierto como la copa de un pino es que las etiquetas comercial y de calidad suelen estar distantes miles de kilómetros, --al menos un noventa por ciento de las veces- pero en este caso, en el de Nena Daconte, pese a que son carne de politono -como en su momento ocurrió con Pereza, Deluxe o incluso Sidonie- las maneras o el enfoque ya dicen mucho. Si echáis un vistazo a su Myspace encontraréis que en las primeras dos filas de amigos aparecen Weezer, Wilco y Justice. No me negaréis que es una declaración de intenciones.

También es cierto que entre sus dos miembros parece fácil saber qué papel ocupa cada uno. Mientras Mai Meneses es la imagen, la puesta en escena, Kim Fanlo pone la música. De hecho he escuchado un par de entrevistas y es él el que da los datos técnicos sobre la producción, sobre los arreglos. Ella podrá hacer las letras, no lo niego, pero el estilo es de él cien por cien.

En Retales de Carnaval nos encontramos ante una diversidad de sonidos que dotan al conjunto de una sensación de eclepticismo. Desde la contundencia de Tenía tanto que darte, cargada de muros de guitarras, alejándose de los sonidos pegajosos del primer disco, hasta la suavidad de No me quiero morir o (Cuando mueren) las malditas golondrinas. Quizás esta suavidad os parezca que no deja de ser lo mismo de He perdido los zapatos disfrazado de otra manera, pero cierto es que el enfoque de todas las canciones es mucho más positivo, sin esa impresión de victimismo que daban canciones como Idiota o En qué estrella estará. El ejemplo más claro puede ser Tal vez, pildora de buenrollismo en tres minutos y mediocon un final espléndido.

En medio, guiños pops -Ay amor-, literarios -El Aleph-, y ochenteros -Esta noche-. Diversidad. Ya os digo.

Si Tenía tanto que darte va a ser lo que suene una y otra vez en la radio, lo mejor del disco es, sin duda alguna, su final: Con lo poco que quedaba. Una letra, como diría nuestro querido Jesulín, im-presionante.

Y poco más. Que mañana hablaremos de Lapido.

 

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  1. No me digas que Tenía tanto que darte no es pegajosa! valgame dios!

    Escrito por Ultrasónica el dom, 12 oct 2008

  2. por fin puedo opinar de una entrada. no podia estar más de acuerdo en todo :D

    Escrito por Loreto el jue, 16 oct 2008

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