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Música

mar, 30 sep 2008 - Paranoid

Después de 6 años sin ofrecer nuevo material al público, Extremoduro ha editado La Ley Innata, su noveno disco de estudio y una vuelta de tuerca más a ese estilo que le ha caracterizado durante los últimos trabajos. El álbum, que en tres semanas ya ha conseguido un disco de oro, se compone de una sola canción dividida en seis pistas. Antes de su puesta a la venta, la banda de Plasencia (Cáceres) había desvelado algunos de los momentos del cd en su actual gira que finalizará el 15 de noviembre en Madrid.


 
Una canción de 45 minutos de duración aunque, en esta ocasión, ofrecida en varios fragmentos por aquello de la comodidad. “Esto es Pedrá (1995)”, dicen algunos. “No tiene nada que ver”, contesta el grupo en cada entrevista. Bueno, pienso yo, tanto como nada que ver… Está claro que el estilo de la banda ha cambiado mucho desde aquellos hasta hoy en día. El sonido, la producción, la puesta en escena y todo lo que acompaña a la banda también. Aún así, el esquema es muy parecido, una pista en la que tienen cabida multitud de momentos y en la que la variedad mostrada en cualquier disco anterior se mantiene con un añadido importante, la sensación más fuerte que nunca de que existe un hilo conductor que redondea el trabajo.
 
Extremoduro Robe
Tras la primera escucha de La Ley Innata se advierte una pérdida de inmediatez (muy presente en Ágila o Yo, minoría absoluta), y a cambio, una gran complejidad que dota de calidad al trabajo. Si bien cada pista cuenta con una característica principal, algunas son más pausadas e íntimas y otras más guitarreras, por ejemplo, el conjunto del álbum exuda calidad, elegancia (entendida dentro del contexto Extremoduro) y originalidad musical que aleja a Robe Iniesta, más aún, de aquel rock estatal en el que se sumergió en sus comienzos. En La Ley Innata hay rock, hay riffs y melodías pegadizas, hay poesía, hay brusquedad y tranquilidad, hay flamenco y pasajes de violín. Quizás Extremoduro se haya alejado de aquel mensaje antisistema y evidente de Deltoya, pero la evolución, por positiva, ha valido la pena.
 
Resulta muy complicado resumir las pistas de La Ley Innata una a una. El carácter formal, el hecho de estar ante una sola canción juega en contra del análisis particular para llevar de la mano al oyente a la visión general. Aún así, Coda Flamenca (Otra Realidad), a la postre la pista que cierra el disco, puede que sea el momento más diferenciado dentro del álbum. Esto no significa que sea el mejor, pero sí el más curioso. En él, Robe Iniesta se anima a cantar al más puro estilo flamenco con una voz femenina en una carrera que, mediada la pista, adquiere rotundidad con la guitarra y la batería de nuevo liderando el espectro sonoro.
 
El resto de La Ley Innata es mejor conocerlo poco a poco pero, si se puede, todo seguido. Con cada vuelta, el trabajo gana en detalles y sus melodías en profundidad, de manera que vienen más tarde a la cabeza, una y otra vez y sin forma de evitarlo. No exageremos, no hay un So Payaso en este trabajo, pero el resultado es francamente bueno.
 
“No hay día que me levante, no haya muertos delante, peor que un mal sueño,
hoy han dicho en la tele que han muerto tres mujeres y que han sido ellos, 
que un hombre-bomba entro en un bar, dispuesto a dialogar con sus muertos, 
que han bombardeado una ciudad y algo ha salido mal por supuesto.
 
Una bomba inteligente ha matado al presidente, pensó que era bueno, 
y dicen por la tele que han muerto más mujeres y que han sido ellos…”

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