Afortunadamente, la sucesora posee un nivel excepcional. Finiquitada Los Soprano y perdidas en el tiempo otras recientes joyas catódicas como El ala oeste o A dos metros bajo tierra, surgía la duda de qué serie ocuparía en nuestros corazones el puesto que esta triada se ganó a pulso. Por si quedaba alguna duda, la última edición de los Premios Emmy lo ha corroborado: se trata de Mad Men.
Ambientada en los primeros años sesenta, cuando ni siquiera Kennedy había llegado a la Casa Blanca y los negros tenían que ocupar la parte trasera de los autobuses, Mad Men explora en la vida de una agencia de publicidad situada en la neoyorquina Avenida Madison (de ahí uno de los significados de su polisémico título).
Lo que allí encuentra el espectador no es más (tampoco menos) que el reflejo de cualquier oficina en aquella algo ya lejana época. Hombres ambiciosos convencidos de ser el ombligo del mundo y para los que las mujeres no dejan de ser esos preciosos floreros que les reciben al llegar a su despacho, les sirven café y organizan sus agendas.
¿A qué se parece Mad Men? A nada de lo que actualmente podemos ver en televisión, eso está claro. Más allá de eso, las similitudes con El apartamento, de Billy Wilder, son obvias, no sólo por el ambiente laboral que aparece en ella sino también por el ácido retrato que hace de los roles masculinos y del papel sumiso que adoptan casi todas las mujeres que pasan por allí y que sólo algunas se atrevían a quebrantar.
Y, sobre todo, a mí me huele a los espléndidos relatos de John Cheever protagonizados por esas aparentemente perfectas familias de los suburbios durante la misma época reflejada en la serie. Cuando el hombre de la casa, después de una jornada agotadora en la gran ciudad, regresaba al hogar para encontrar a su bondadosa esposa preparando una cena deliciosa y a sus extremadamente felices hijos jugando con el perro. Aunque claro, eso sólo es la fachada. Basta con rascar un poco para sacar a la luz todas las grietas y los secretos inconfesables de tan adorables criaturas. Igual que en Mad Men.

hombre pleasantville... weeds a todo lo que tenga tufillo conductista y sesentero... no voy a ser yo quien diga que es mala... pero bueno, cualquier película de doris day es básicamente lo mismo, lo que pasa es que retomado con el paso del tiempo... con intrigas y la dirección de arte cojonuda es lo que tiene...que parece actual y supermegaguays... pero no es nada que no se haya hecho ya
hay muchos documentales de la época (es lo que tiene el conductismo y neoconductismo en publicidad que dio mucha información en forma de documental) al respecto sobre el que seguro se han basado, merece la pena ver los de la realidad y luego ya disfrutar de la serie, porque tiene guiños a la realidad muy buenos.... y si el american way of life queda estupendamente reflejado aquí.
Escrito por halo el vie, 26 sep 2008
si repasara los comentarios antes de hacerlos seguro que no quedarían tan redundantes pero chico... el flow of thought que dirían los de mad men que es asín....
Escrito por halo el vie, 26 sep 2008
stream of thought... ves, que deberian pensar antes de escribir... que decir las cosas sin pensar solo vale para que nazcan slogans al estilo una solución tengo... o si tienes gracia, crear a fido dido en una servilleta...
Escrito por halo el vie, 26 sep 2008
Vale que no te vaya la serie, lo respeto, faltaría más. Pero la alusión a Doris Day... ¡¡¡!!! Por Dios, que son planetas opuestos...
Escrito por Conway el sáb, 27 sep 2008
no he dicho en ningún momento que no me gustase... no me parece excepcional y pijama para 2 en la que trabajaba Doris Day es una película que refleja el mundo de mad men de una manera certera con el "agravante" de que se hizo durante esa misma época lo que puede generar varias lecturas a posteriori. Esa película habrá sido de obligado visionado para los guionistas de mad men estoy segura. Que yo no aguanto a Jim Carrey pero no puedo decir que El show de Truman no fuera sencillamente espectácular... mira, otra que también habrán visto los guionistas de mad men...
Escrito por halo el sáb, 27 sep 2008