¡Ah, qué bonito título para un libro... ¡ ¡Y qué sugerente! Sería maravilloso que existiese un manual que nos enseñase a salvar el mundo y a superar todo el sufrimiento, la desesperanza y la impotencia que a veces nos destroza la vida. Pero después de poner un excelente título a su novela, Rosa Montero debió llegar a la conclusión de que era imposible crear un manual así, y abandonando por completo su pretensión inicial, aprovechó este título tan magnífico para vendernos una novela no tan magnífica.
A mí me gusta Rosa Montero. Soy un lector habitual de sus libros y de sus artículos y disfruto y he disfrutado mucho con su prosa sencilla y ágil, con los personajes llenos de vida que construye y con sus historias, que son a la vez profundas, duras y divertidas.
En Instrucciones… Rosa Montero nos presenta a varios personajes que se encuentran en un momento difícil de su vida: un taxista que acaba de enviudar, un medico que ha perdido la ilusión por vivir, una prostituta atrapada en un club de carretera y una vieja profesora que quiere ahogar sus recuerdos. Al cruzar sus vidas obtendrán una oportunidad para escapar de su pasado y crearse un futuro nuevo que no todos sabrán aprovechar. Parece que en Instrucciones… Rosa Montero intenta transmitir un mensaje optimista: incluso en las peores circunstancias siempre hay una salida. Y esa salida se encuentra más fácilmente cuando uno intenta mantener viva la esperanza y ser mejor persona. La novela intenta cuestionar a los que se preocupan de resaltar sólo el lado desgraciado de la vida (“¿Por qué será que no nos cuesta nada creer en la ruindad, en la crueldad y el horror del mundo, mientras que cuando hablamos de buenos enseguida se nos pinta un rictus irónico en la cara y lo consideramos una ñoñería?”).
Lamentablemente Rosa Montero cae en aquello que critica, y excepto en sus últimas treinta páginas, el resto del libro es una sucesión de desgracias, protagonizadas por personajes, que, salvo alguna pequeña excepción, se mueven en el puro derrotismo. Aunque el final del libro intenta remontar esa visión pesimista del mundo, no lo logra por completo y su lectura deja una sensación un tanto amarga.
Además, aunque para Rosa Montero la bondad humana no sea una ñoñería, da la sensación de que tampoco la considera lo suficientemente interesante como para dedicarle toda una novela. Por eso ahoga sus buenas intenciones con un montón de detalles irrelevantes que parecen haber sido extraídos del telediario de ese día: que si Second Life, que si el terrorismo islamista, que si la sedación terminal… Demasiado ruido vacío que acaba por confundir al lector.
Aunque se agradecen las buenas intenciones de la autora, no es con este libro con el que encontraremos las instrucciones para hacer del mundo un lugar mejor. Lo siento Rosa Montero. Otra vez será.

Buena reseña. A mí Rosa Montero me parece que ha perdido fuelle. Prefería sus series de artículos sobre historias reales (que publicaba en EPS hace la tira de años y luego recogía en libros que yo fielmente compraba). Lo último que leí de ella que me gustara fue "La loca de la casa", y tampoco le pondría un diez.
Será que soy envidiosa... :-(
Escrito por Alma Cándida el sáb, 13 sep 2008