Óscar no ha tenido demasiado suerte con la vida que le ha tocado. Es un dominicano de Nueva Jersey, lo que significa que, esté donde esté, no dejará de ser un extranjero para el resto. Su aspecto físico, esa gordura que cada año crece un poco más, tampoco le ayuda demasiado a entablar relaciones sociales, mucho menos con representantes del género femenino. Por si fuera poco, Óscar es la quintaesencia del nerd. Un friqui de tomo y lomo.
Con La maravillosa vida breve de Óscar Wao, Junot Díaz ha logrado el premio Pulitzer a la mejor obra de ficción del año pasado y, lo que es más importante, le ha dado la vida a un personaje al que merece la pena conocer. El escritor, de origen dominicano como su creación, sigue los pasos de este fanático de la ciencia ficción, de los juegos de rol y del Señor de los Anillos en su desesperada lucha por trascender, por dejar en el mundo una huella, por insignificante que sea, de su paso por él.
En cualquier caso, el libro es mucho más. Porque es también un recorrido por los antepasados de Óscar, los que sí nacieron, crecieron, fueron torturados y murieron en la República Dominicana dominada por Trujillo. Una familia marcada por el fukú. Y es también una historia de amor, la que en la segunda parte de la novela vive el gordo de Wao con una prostituta que, además, se acuesta con un policía ciertamente violento. La excusa que siempre buscó para dar un giro radical a su existencia y tomar una decisión que podría modificar el resto de su vida.
Una curiosidad. La novela está escrita en un spanglish que la traducción trata de respetar, aunque sospecho que en el original sea mucho más evidente. Sea como sea, un libro sobre el que había depositado muchas esperanzas y que, si bien no las ha cubierto por completo (su estructura no ayuda a enganchar con la trama central), sí merece una recomendación por mi parte. Quedan avisados.
