Miercoles 9 de julio, con un calor que te tira para atrás y sabiendo que este optimista indie de pro tiene como teloneros a Tulsa, me dispongo a disfrutar de una tarde de buena música. Una vez en la sala, intuyes que no va a ser así, La Riviera no suena bien, en esta ocasión ni estando en el meollo del asunto. Los milagros no existen, y si hay Dios, ha debido tachar a La Riviera de entre sus garitos preferidos.
Tulsa son un grupo melancólico y pop tristón con un trabajo en el mercado, Solo tú me has rozado, y que, pese a poner muy buena intención y que la voz de Miren Iza, su cantante, es suave y delicada, no consiguió nada más que arrancar unos tímidos y educados aplausos de un público (entre el que me encuentro) que quería saltar, botar y pasárselo bien. Es que si no, no hubiera ido a ver a Beck, me habría ido a ver a Pat Metheny al Conde Duque y hubiera quedado mucho más gafapasta y culta, dónde va a parar.
Así que, con veinte minutos de retraso sobre el horario previsto (ni mucho ni poco la verdad, yo agradezco la puntualidad pero 20 minutos no es mucho) sale Beck y su grupo al escenario. En la actuación que hizo en el Metrorock de hace ya 3 años Beck salió con un grupo de amigos que cenaron mientras tocaban y entretenían al personal con los cubiertos al más puro estilo Barrio Sésamo. En esta ocasión el único que animaba un poco el escenario y se movía más de lo normal era el teclista que se debía de haber tomado los cafés de todo el grupo.
Beck, a pesar de las deficiencias técnicas de la sala comenzó con auténticos éxitos como Devil's Harircut o Loser para, más adelante y, como era de esperar, tocar las nuevas canciones de Modern Guilt. Entre el público los ánimos eran variables, pasando de la desidia más absoluta cuando se oían más los acoples (que el técnico de sonido no consiguió controlar durante la escasa hora y veinte que duró el concierto) a la indiferencia que les presuponían las canciones nuevas. Los mejores momentos, los de los clásicos, aunque fuera recientes, como Timebomb, E-pro o Think I'm in love.
Pese a todo, me gusta Beck, me encanta Beck, es un artista total, la mezcla de indie, pop, electrónica, hip-hop y blues es algo que considero casi imposible. Encima consigue hacer música optimista que te hace bailar y tiene una melena que ya quisiera yo para mí. Si le hago ídolo
