Me vais a permitir las faltas de ortografia pero resulta que estoy en Oporto -cerrando el fichaje de Cristiano Ronaldo, por supuesto- y el teclado es más raro que un perro verde. De hecho acabo de encontrar la tilde. A lo mejor teneis suerte y no le meto ninguna patada al diccionario.
Semana 28, semana en la que, gracias a Rafa Nadal, seguiremos, al menos durante el lunes y el martes, sin hablar de la recesión, el frenazo, la recomposición económica ni nada por el estilo. Aparte Laporta se libra por los pelos.
En Mandarina huele ya a vacaciones, aunque queden casi veinte días. Supongo que llegados a este párrafo es cuando Paranoid empieza a ponerme a parir, porque él acaba las suyas hoy y le esperan por delante unos cuantos mesecitos sin ver ni la playa ni la montaña (qué listo soy que para hacer la ñ he empleado la n y el símbolo ~). Sea como sea, desde estas líneas aprovecho para desearle suerte. Ahora que va a moverse en el sector turístico indicarle que el Eurostar das artes de Oporto está bastante bien, aunque el desayuno no está incluído.
Por lo poco que sé -no activé el roaming- a nuestra pantalla llegará esta semana las crítica de Trilogía sucia de la Habana y Una puerta al río. Yo estoy intentando gestionar que se cumplan los plazos y la entrevista con Papel continuo aparezca por estas lides el jueves. Aparte supongo que algo comentaré sobre mis impresiones sobre la tierra de Henriques I y Afonso I. Dada mi condición estos días de guiraco, no confirmo nada.
El resto han dicho que preferían darme una sorpresa, que sabían que iba a hacerme mucha ilusión.
Feliz semana. Y próspero año nuevo.