Yo también os echo de menos.
Dicho ésto, voy a reconocer que a las cinco de la tarde de un día como éste, sentado en la terraza, resguardado un poco a la sombra, escuchando a Maga, poner a parir al último Planeta no me apetece una mierda. Si mal no recuerdo hace unos meses ya Dinosaurio habló del premiado de marras sin poner la obra en cuestión por las nubes, lo que, en mi opinión, ya dice poco de él.
En fin. Hoy yo voy a retrotraerme un poco en el tiempo -veinte años, nada más- para darle por todos los lados a El desorden de tu nombre, novela que me parece de lo más malo que he leído ultimamente.
Y es que hay que partir de la base de que tengo la opinión de que Millás es un buen contador de cuentos, o un buen recopilador, o un tipo que se maneja con extremada soltura en las distancias cortas. Pero poco más. Para mí es alguien que cuando pasas de la página veinte se diluye e intenta, de manera bastante tristona, alargar historias que para relatos cortos pueden merecer ser consideradas buenas.
El desorden de tu nombre peca exactamente de eso. Un simple enredo entre un directivo de una editorial, su amante y el esposo de ésta, psicoanalísta del primero le sirve para acribillar al lector con historias cortas convertidas aquí en capítulos que, para más inri, tienen un tufillo a leídas en otro sitio que tiran para atrás. De hecho, y aquí peco un poco de spoiler, se cuenta la historia de dos escritores que intercambian sus obras en un tren y a partir de ahí lo harán durante toda su vida, de tal manera que uno fracasa y el otro triunfa, que yo juro y perjuro haber leído en algún sitio.
Y rebuscada es de la leche, eh. Si alguien supiera o supiese a qué cuento me refiero y tuviera la referencia, estaría encantado por que la compartiera conmigo.
El desorden de tu nombre es un libro que yo no recomendaría a nadie. Aparte de intentar enmascarar toda la historia bajo un cierto aire metafísico, tratando de investigar sobre la literatura y la confusión con la realidad, sus maravillosos personajes tienen una virtud, y es que todos, absolutamente todos, por una razón u otra, son odiables. Cuanto más sabes de ellos, más deseas su mal. El protagonista por tocacojones, por envidioso, por egoísta. Su amante, por enfermiza. Su marido, por perdedor, por trepa, por pusilánime. Y el breve elenco de secundarios menores que puede aparecer, más de lo mismo.
Así que te pasas todo el libro deseando que les ocurra algo que les joda la existencia. Pero no. El libro se alarga sin motivo, con minihistorias ridículas, que no llevan a ninguna parte.
Y se hace eterno.
Se acerca el verano. Os puedo asegurar que en vuestras estanterías tenéis mil millones de libros mucho mejores que éste. A poco.
Y ahora voy a cerrar los ojos y recapacitar sobre lo malo que he sido esta semana en el trabajo. Saludos cordiales.

Aún a pesar de ser un apasionado de Millás, y de que me encanta el libro que has criticado, no puedo más que darte la razón en la mayoría de tus argumentaciones.
En cuanto al relato de los dos escritores que intercambian libros y vidas, puede ser que te suene porque es un argumento muy parecido al "Volver a casa" del mismo autor.
Sí, es cierto que muchas de sus novelas se nutren de cuentos que él mismo ha usado y publicado con anterioridad.
Sin embargo, no puede dejar de gustarme...
Escrito por oroD el sáb, 28 jun 2008