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Cine

lun, 23 jun 2008 - Conway

La oficina: ese microcosmos donde conviven jefes endiosados que observan desde las alturas el trabajo de esa chusma que son sus empleados, los pelotas especializados en arrastrarse ante sus superiores a la espera de alguna migaja de reconocimiento, los pobres curritos a los que se ningunea sin compasión, los enchufados que conocen a un amigo de un hermano de un colega de... Pues eso: la oficina.


Precisamente, esa peligrosa colisión de arquetipos, tan esquemáticos y a la vez tan reales, convierten este espacio en un ambiente más que propicio para narrar historias. Ahí están los de Cámera Café como ejemplo palmario de lo anterior. El cine (el español, que también existe, como Teruel y como Soria), como reflejo de la realidad, también ha retratado las luchas de egos, las traiciones y las miserias habituales del mundo laboral.
 
En los últimos años, títulos como Smoking room o El método han abordado desde diferentes perspectivas esta situación. Casual day, la última en llegar a las pantallas, ofrece una visión entre realista y mordaz de las relaciones que establecen empleados y directivos de una gran empresa. La excusa, esos vergonzantes simulacros de confraternización basados en dinámicas de grupo, tests personales y batallas de paintball.
 
Es en este escenario de pesadilla donde los personajes desatan sus instintos y se arrojan a la cara los trapos sucios, confiesan sus miedos y aprenden que la vida que han planeado durante los últimos años no se acerca, ni de lejos, a lo que verdaderamente desean.
 
El director, el debutante Max Lemcke, acierta con el tono que le confiere al film. Es cierto que si sólo tuviéramos una sola etiqueta con la que encasillarla, "comedia" sería la más próxima a la realidad, y como tal es necesario verla. Pero la sátira con la que describe a alguno de los protagonistas (Juan Diego en el papel de jefe que todo lo sabe) y un guión preciso evitan que salga a relucir la carcajada y sí aparezca esa incómoda mueca que dibujan nuestros labios cuando sentimos vergüenza ajena por lo que vemos a nuestro alrededor.
 
Además, sale (aunque muy poco) Marta Etura. ¿Qué más queréis? ¿Fuegos de artificio? Pues id a ver a Indiana Jones y su calavera, no te digo...
 
 

 

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