Mandarina Magazine

Música

sáb, 21 jun 2008 - Urzainqui

La banda de Los Angeles liderada por Rivers Coumo regresa al campo de batalla tras los habituales rumores de disolución, esta vez alentados por la publicación del disco Alone, The home records of  Rivers Coumo. Y como gesto de apoyo a la Selección Española se ponen rojos. Pop rock fresco y potente marca de la casa en un más que notable trabajo.


Abrazaron el éxito casi desde sus comienzos y periódicamente han publicado discos que han sido superventas en el mercado del pop rock independiente, convirtiéndolos en la banda indie más popular de los últimos años. Canciones como "Buddy Holly", "Don't let go" o "Island in the sun" (que Telefónica nos quiso meter hasta en la sopa) brillan en la discografía de esta banda que ha amado tanto la fama como huido de ella.

Por esto último Rivers Coumo tiene fama de ser más raro que un perro verde (cinco años estudiando psicología para acabar soltando este “tecnicismo”) y los rumores de separación de la banda han sido más que continuos. Tras la publicación del estupendo Make believe, su alma mater publicó en solitario el casero Alone, sin embargo aquí los tenemos de vuelta en la tradición de no ponerle nombres a los discos sino colorearlos.

Rojo se podría definir como continuista, canciones de su anterior trabajo como "We are all on drugs" o "This is such a pity" no desentonarían aquí, las señas de identidad permanecen en su sonido y poquitos cambios podemos distinguir de un álbum a otro. Pop rock fresco, irónico, ágil y contundente, guitarras estridentes que quedan en primer plano en algunas canciones sobre la voz de Rivers.

Abre "Troublemaker" una canción tipo Weezer que demuestra que, alejados de sus grandes trabajos y de sus trabajos menores, nos encontramos ante un disco medio alto en su discografía, rebosan fuerza, buenas letras y frescura a partes iguales en una pista que no rebasa los tres minutos. El single de adelanto es "Porks and beans" y, como en su anterior trabajo que fue "Beverly Hills", no es la mejor canción pero no desmerece. Una contenida e intimista "Heart songs" demuestra que la otra cara de Weezer sigue ahí aunque no sea su faceta más explotada. Aunque donde más se fajan es en temas como "Everybody gets dangerous" o "Automatic" en los que Rivers y compañía se sueltan el pelo y hacen lo que mejor saben, rock energético de calidad.

Deja buen sabor de boca. No será su mejor disco, tampoco será el peor, es un disco de Weezer, es un buen disco. Un disco que gusta más a cada escucha, que ya en la primera no disgusta y luego te va enganchando poco a poco.

Lo mejor, su variedad y lo bien que se deja escuchar, divierte y no se hace pesado. Lo peor, le faltan un par más de esas grandes canciones que hacen "redondo" un disco.

Para todos aquellos que gusten del pop rock alternativo del cual se han convertido en abanderados.

Yo firmo con tinta verde como Marichalar porque verde quiere decir Viva El Rey De España: www.weezer.com

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