Mandarina Magazine

Televisión

sáb, 21 jun 2008 - El Abuelo

Antes de nada deciros a todos los que me habéis escrito al mail preocupándoos por mi estado de salud que sigo vivo. De aquella manera, un poco más guapo que el primer zombie de [REC], pero cargando con lo mío. En fin. En seis meses seré otra vez un tipo encantador. Calvo, pero encantador.


Bueno, a lo que veníamos. Leía la semana pasada (quien dice la semana pasada dice hace dos, que he perdido el norte temporal) en el twitter de Empareja2 que el parecido de los casos tratados en Lex con la realidad bufetil era pura coincidencia. Viniendo la opinión de una abogada, la tendría en cuenta, ciertamente, pero creo que ese hecho tampoco debería de ser fundamental para disfrutar una serie o no.

Vistos tres capítulos, y sin dejarse influenciar por las bajas cuotas de audiencia que han tenido, a mí Lex me pone. Frente al televisor, por supuesto. Y eso ya es un hito, que últimamente sólo me sientan en el sofá Villa y los suyos (¡vendetta, vendetta!), y aparte supongo que decir que te gusta una serie española, en la que todo tiene tanto tufillo a falsete, es una especie de sacrilegio.

Porque sí, Lex es otra serie española más, con sus lios de faldas, sus personajes previsibles y sus decorados de cartón piedra (aunque aquí hay que reconocer que se lo han currado un poco más), con lo que es extremadamente fácil y da un juego que no veas ponerse a criticar, a decir que Javier Cámara no da el pego en el papel de Shark a la española, que Santi Millán está más encasillado que Fernando Tejero -que ya es decir- en el papel de crápula superficial, que Kira Miró tiene menos dotes para la actuación que detalles un seat panda, y que la producción -que lo he leído con mis ojitos- es mala mala.

A mí plín. Como os digo yo me he sentado frente al televisor para seguir las historias del bufete de Daniela León, Mario Estrada y Gonzalo Xifré y a los veinte minutos del primer capítulo ya estaba encantado. ¿House es una comedia? No, ¿verdad? Es una serie dramática en el que el sarcasmo del prota hace que te rías como en una tarifa plana: poco pero de manera constante. Pues en Lex igual. La trama no es de comedia, pero las salidas de tono en la mayoría de los diálogos, sean quienes sean los involucrados, arrancan la sonrisa. Y es que entre unos y otros se pasan el capítulo metiéndosela doblada.

Y a mí, qué queréis que os diga, tras horas de estrés, de carreras, de marrones, de tener que sacar a Mandarina a que cague a las siete de la mañana, poder sentarme frente el televisor y en cierta manera desconectar, pues como que me parece algo útil al cuadrado.

Probablemente Lex se parezca a decenas de series de abogados, no digo que no, y pueda resultar cansino tanto mimetismo. Pero ésta tiene al Cámara, coño. ¿Qué más queréis?


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Mira lo que han dicho los que llegaron antes que tú:

  1. Mmm, ¿un cruce entre Ally McBeal y House? No se, no se...

    Escrito por Urzainqui el sáb, 21 jun 2008

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