Resulta que, por quinto año se ha celebrado el Indyspensable en el madrileño barrio de Villaverde. Resulta que, como en las cuatro ediciones anteriores, el cartel ha sido de lujo. Resulta que, como además es gratuito y, con la ayuda de un Dios misterioso, hizo buen tiempo, y además los precios de la bebida eran accesibles, allí que nos fuimos a pasar una bonita tarde de sábado.
De la edición del viernes se lee por otros lares que estuvo muy bien que estuvo muy tranquilita al comienzo y más cañerita al final y que fue del agrado, tanto de los asistentes (cada vez más) como del público del lugar (este festival se celebra en unas pistas de un barrio donde a media tarde hay una mezcla extraña de gafapastillas jovencitos junto a abuelos y maris de barrio dispuestos a convivir y a pasar una velada entrañable cuando menos). Una servidora el viernes estaba muy cansada y además le faltaba compañía con la que disfrutar de Aaron Thomas y Jet Lag... así que hasta el sábado, y previo paseo por Photoespaña 08, no nos fuimos a Villaverde.
El cartel del sábado se prometía cañero: The Charades con su powerpop energético, los Layabouts, The Right Ons, The Soundtracks of Our Lives y Krakovia eran una promesa de descarga de adrenalina que no podíamos dejar pasar.
Pero como todo no puede ser perfecto, llegamos tarde y nos perdimos la parte más poppie del la jornada, así que, tras verificar que este año no había puestos de venta de chapitas y demás tonterías y que la gente de la organización sigue siendo tan maja y simpática como el año pasado, nos dispusimos a disfrutar de The Right Ons, que no los tenía conocidos hasta el pasado sábado y desde luego ahora no pienso dejar pasar la oportunidad de recomendar a todo el mundo que se haga con el 80.81, primer disco de esta banda que emana buen hacer en directo.

Tras un retraso considerable, rock & roll en mayúsculas, sí señores, sí; The Soundtracks of Our Lives tienen un frontman que podría ser el hermano de Demis Russos, un guitarra que es el hermano diabólico de Nick Cave y un teclado al que podríamos presentar perfectamente a nuestras madres sin temor a que éstas lo criticaran pero, además, son un grupo de rock en toda regla y lo dejaron patente en la cerca de hora y media que estuvieron en el escenario y desde donde transmitieron una fuerza y energía al público presente, entregado todo él, que a algunos se nos hizo corto. Si a veces sonaba a Status Quo otras te sonaba a The Doors, pero al final ellos se sobrepusieron a cualquier sonido referente y se reafirmaron con su propia identidad en el escenario.
Después de TSOOL díficil lo iban a tener Petra Flurr y Vinilla Von Bismark para meterse al público en el bolsillo. Pese a todo y gracias a la expectación que ha generado esta mezcla singular (David Kano de Cycle, Guille Mostaza de Ellos o el mismísimo Petra Flurr con su peculiar imagen) de egos para todos los gustos, Krakovia llegaron, tocaron, vencieron y convencieron. La guapísima pin-up (ahora de rubia fatal) enseñando medias con liguero y ajustada al máximo y el espectáculo que todo el grupo en sí genera, hacen que la gente bote, baile, sude y se olvide de todos los malos rollos que haya podido tener durante la semana y tenga su momento de evasión, que también es necesario en estos tiempos revueltos de huelgas y jornadas revisadas. Así que, sin duda, Krakovia son más que los sucesores de Cycle, son la versión mejorada del mismo y sin la China Patino, lo que sin duda, ayuda mucho más.
Así que, una vez acabada esta edición del Indyspensable, solamente nos queda enviar un correo felicitando a la organización por la acertada elección de grupos que siempre hace y pedirles que, el año que viene, vuelvan con más, porque mejor sin duda lo van a tener difícil.
