Cada año se publican 100.000 libros en nuestra lengua. Así que la tarea de elegir un libro es cada vez más complicada, cada vez más tedioso tener que decidir que merece la pena leer y que no.
A pesar de las potentes campañas publicitarias, las críticas, las contracríticas, los premios y las dispares opiniones que tenemos los lectores, sigo creyendo que la portada es, a veces, tan reveladora que puede llevar a decantarnos por un libro o por otro. Cuando la portada no es lo suficientemente buena, ni siquiera llegaremos a dar la vuelta al libro para leer la contraportada, y mucho menos hojearemos su interior.
Y es que, aunque trate de creerme eso de que las apariencias engañan y de que la belleza está en el interior, no puedo evitar sentir un escalofrío cuando caen en mis manos ciertas portadas. Como las que podéis encontrar en Bad book covers, una colección que reúne algunas de las peores portadas de la historia de la literatura, especialmente de terror y fantasía, como la increíble The vampire´s vacation o la, sin duda, espantosa The spawn of Cthulu. Algunas de estas portadas aparecen también en 15 worst book covers ever, donde, además, podréis ver alguna otra nueva curiosidad, como la portada de The Rifleman, con un doble sentido inequívocamente sexual, que ilustra este artículo.
Podríamos seguir hablando de malas portadas, y no sólo literarias (para el mundo de la música, os recomiendo The Museum of bad album covers), pero también hay que reconocer que en el mundo del libro hay auténticas joyas del diseño. Y no hace falta que pensemos en Taschen para encontrar libros extraordinariamente bien facturados, con portadas que invitan al lector a dejarse llevar al interior de la obra.
Para los que amáis el diseño y la literatura, os sirvo varias direcciones interesantes. En Covers podéis admirar algunos ejemplos de cómo la portada de un libro puede ser una obra de arte, mientras que en Covering Photography se hace un recorrido exhaustivo a los grandes fotógrafos de la historia a través de las portadas literarias que han ilustrado. Y si lo vuestro es el comic, en Cover Browser hallareis un inmenso fondo con portadas del noveno arte.
E incluso, despojadas de su función introductoria, las portadas han sido utilizadas también como parte de proyectos artísticos, como el desarrollado por David Edelman, que pretende que los lectores creemos autorretratos a partir de portadas de libros, y de ese modo logremos, literalmente, ser lo que leemos…
