Tras discos tan absolutamente maravillosos como "Transatlanticism" y "Plans" nos llega el nuevo trabajo de Death Cab for Cutie, "Narrow Stairs". Y como no se me ocurre nada amable que decir, pues ahí va: "Dos ratitas van andando por la calle y una le dice a la otra mientras les sobrevuela un murcielago: ¡Mira, ese es mi novio!, ¡Qué feo!, ¡Sí, pero es piloto!". Pues eso.
¿La banda indie más famosa del mundo? Puede ser. A base de colar canciones en películas como La ciencia del sueño o en series como The O.C., salir en prensa y en programas de televisión, Death Cab for Cutie han subido al olimpo de los elegidos. Pensando que Arcade Fire o The White Stripes juegan en otra liga, sólo Weezer les puede hacer sombra en los Estates. Curiosamente, las dos bandas han elegido fechas similares para publicar sus nuevos trabajos.
El morir de éxito no suele ser lo más normal en el mundo de la música, actualmente repleto de jóvenes promesas, viejos dinosaurios que se niegan a jubilarse y nada en el medio, sin embargo el caso de DCFC es algo especial. La banda formada por Ben Gibbard, Jason McGerr, Nicholas Harper y Chris Walla con el paso del tiempo se ha convertido en una de las bandas señeras del pop rock indie en el mundo.Tras la publicación en 2003 de "Transatlanticism", su mejor disco publicado hasta la fecha, DCFC editó "Plans" en 2005, con canciones como la maravillosa "Marching bands of Manhattan" o "Soul meets body" se encumbraron sin dejar de ser una banda indie.
Con "Narrow Stairs" rompen su silencio, un disco condenado a decepcionar debido a las expectativas levantadas por sus anteriores trabajos y el proyecto paralelo del cantante de la banda, Ben Gibbard (The Postal Service, ese sí que se retrasa) junto a Jimmy Tamborello.
DCFC vuelven aquí a sus orígenes. Con canciones mucho menos accesibles que "The new year", "Passenger seat" o "The sound of settling", la intensidad y el oscurantismo envuelve todas las pistas. Bien por alejarse de la comercialidad, bien por diferenciar la marca Death Cab for Cutie de The Postal Service, la escucha de "Narrow Stairs" se convierte en algunos momentos en una prueba de paciencia.
Ya la portada nos predispone a algo chusco, un algo que podría haberlo pintado yo con el pincel en el c…,vamos, que lo podría haber pintado yo.
Canciones lánguidas y perezosas marca de la casa pero sin la pegada de sus grandes éxitos. Una intensa "Talking Bird" en la que sobrevuela una poderosa barrera de distorsión que saca loco al más pintado, con una no desdeñable canción de 7.31 segundos que nos dan la bienvenida ya en la segunda pista de álbum, "I will posses your heart", que a buen seguro alegrará la vida de todos los productores de ansiolíticos, o "No sunlight", quizá el mejor sustititivo que exista al Valium, son ejemplos de lo que nos encontraremos en este elepé.
Es un disco complejo, menos accesible que sus predecesores y en el que me he perdido por caminos demasiado intrincados, lúgubres, áridos y enrevesados para mi gusto.
Lo mejor, que aún siguen vivos y pueden hacer discos tan buenos como los que han hecho antes. Lo peor, todo, para qué vamos a engañarnos.
Y para que se vea que esto no es ninguna crítica destructiva, ahí va mi consejo, yo, de haber sido ellos, hubiera pasado una buena temporada en Benidorm tocándome las narices antes que haber grabado "Narrow Stairs".
Uno que no espera regalo de cumpleaños de esta gente: www.deathcabforcutie.com

Lo de Amy Winehouse... ¿también será morir de éxito?
Escrito por El Abuelo Cascarrabias el sáb, 03 may 2008
jop, qué duro...me parece imposible que una banda tan grande de repente hayan creado algo que, según leo, será la causa de la tercera guerra mundial...espero que lo arreglen pronto o se vengan a benidorm pronto, como lo vean...qué bajón...
Escrito por sadieblackeyes el sáb, 03 may 2008