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Televisión

lun, 04 feb 2008 - El Abuelo

Pues al final parece que sí, que le voy a coger yo gustillo a ésto de las series. Si hace un mes más o menos decía que no las veía porque no tenía tiempo, hoy, cuatro de febrero de 2008 tengo que desdecirme y reconocer que lo único que me faltaba era encontrar ese hueco de tiempos muertos al que encontrarle cierta utilidad.

Así, en el espacio entre dos y tres de la tarde, mientras como, y entre seis y media y siete y media de la tarde, mientras hago bicicleta -¿o acaso pensábais que yo estoy perdiendo kilos por arte de birbiriloque?- me estoy dedicando a disfrutar con los capítulos de Dirty sexy money -de lejos mi preferida- y devorar los de Carpoolers -con lo que a fecha de hoy apenas me quedan-. Dexter la dejo para verla en casa con Ultrasónica. Terminator ha quedado recluída al olvido. Y es que tenía razón Desenfocado. Ni tiempo merece, oiga.

El sábado, cargados con un bol de palomitas de mantequilla del carrefour, vimos el estreno de la cuarta temporada de Lost, que tanto ansiábamos. No quiero hablar de ella hasta que pasen unos capítulos, pero he de reconocer que siempre te deja con expectación, aunque parezca que los guionistas hayan perdido definitivamente el norte. No sé yo cómo van a aguantar hasta 2010.

Otra a la que creo que debería prestar algo de atención es Cashmere mafia, que está actualmente en su quinto capítulo allá en los USA. Aunque no prometo nada. De los mismos productores que Sexo en Nueva York, tiene toda la pinta de intentar redundar en el manido tema de las mujeres dentro de un mundo de hombres, aunque de una manera más ácida, cierto es.

En este caso las cuatro mujeres, Mia, Zoe, Juliet y Caitlin ocupan puestos de prestigio dentro de sus empresas, con lo que tienen algo más de poder, y capacidad de ejecutarlo, que Carrie y sus amigas, aparte de estar magníficamente bien coordinadas entre las cuatro para conseguir siempre lo que se propongan.

Sé que suena típico, pero tras ver el primer capítulo, le concederemos el beneficio de la duda en los quince kilómetros de esta tarde.

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  1. La televisión por cable amerincana está revolucionando el mundo de la narrativa audiovisual, grais a dios (como diría Carmen Sevilla). Las series permiten formatos narrativos folletinescos que, junto con tramas imaginativas y transgresoras, hacen que volvamos a disfrutar de las HISTORIAS con mayúsculas.

    La densidad de las tramas narrativas es tal que no es posible entender a 100% una serie sin haber visto antes todos los capítulos y eso me parece fascinante. Incluso en algunas series, como Lost, ni nos importa el aparente? extravío de la trama. Da igual, es tan poderosa que ya está totalmente interiorizada. Y eso es lo mágico de la ficción narrativa.

    Por fín la tele ha encontrado un formato de ficción, por otra parte milenario e intrínseco al ser humano, que puede equipararse con la literatura (no es que yo pretenda equiparación): las narraciones épico-líricas.

    Escrito por Martina el lun, 04 feb 2008

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