jue, 20 dic 2007 - Montag
Como me apostaría la extra de Navidad a que la mitad de vosotros tiene dolor de cabeza después de alguna cenita navideña de empresa, la pantalla hoy os traerá algunas curiosidades livianas.
En principio no iba a escribir sobre libros raros y curiosos, pero he visto una noticia en Yahoo! que me ha dado la genial idea: "La Biblia, en un chip más pequeño que la cabeza de un alfiler".
Imagino que a estas alturas todos sabréis que el primer libro propiamente dicho que imprimió Gutenberg allá por 1452 fue precisamente la Biblia, aunque un par de años antes ya había visto la luz el "Misal de Constanza", considerada como la primera obra publicada con el sistema de tipos móviles.
Antes de la invención de la imprenta los libros se copiaban a mano en los scriptoria de los monasterios en códices de pergamino, lo que los convertía en objetos de lujo. Uno de los códices más valiosos conservados en España es el único original que se conoce del Poema de Mio Cid, custodiado en la Biblioteca Nacional de Madrid, pero que gracias a la biblioteca Cervantes Virtual podemos contemplar a través de Internet.
Además de la Red, en la actualidad tenemos otras formas de asomarnos a estos valiosísimos documentos medievales: por ejemplo, hay editoriales especializadas en la elaboración de facsímiles. (Por supuesto, muy costosos, pero si el sábado caen algunos milloncejos y os sentís generosos...)
