jue, 15 nov 2007 - Montag
Ayer estuvo el suegro (o ex suegro, o semi ex suegro, qué más da) de Marichalar en Valladolid. Aprovechando que el Pisuerga para precisamente por allí, hoy toca hablar de un autor vallisoletano.
Se trata de Alejandro Cuevas, un novelista de los que difícilmente aparecerán en las listas de libros más vendidos porque no escribe sobre templarios ni sobre la Guerra Civil, pero que es capaz de tratar con un sentido del humor a veces delirante y un estilo ingenioso y brillante esas pequeñas historias de pequeños personajes que configuran esta sociedad esquizofrénica en que vivimos.
Sus tres primeras novelas son ciertamente recomendables: Comida para perros (1999), La vida no es un auto sacramental (1999) y La peste bucólica (2003), pero Quemar las naves (2004), su cuarto trabajo no es tan conocido como ellas y es un perfecto ejemplo de cómo una novela corta puede enganchar a un lector sin conceder clemencia ni a los personajes ni al lenguaje.
Sí, sí, es una historia sin misericordia, en la que los personajes fracasan y el narrador no cura sus heridas, en la que los hechos se cuentan retorciendo la expresión y el gesto. En definitiva, deliciosa hiel y amarga sonrisa sólo para aficionados.

Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid y que yo también soy de allí(para mí aquí), simplemente quería decir que me encanta Alejandro Cuevas y todo lo que escribe.
Estoy buscando "Comida para perros", posiblemente mi preferido, y me dicen que está descatalogado :(
Un saludo pucelano.
P.D.: has leído "Tengo una novia sueca"???
Escrito por Rati el mar, 01 jul 2008